Espiritualidad
En Juana María Condesa Lluch, la espiritualidad abarca todas las dimensiones de su vida: su ser y su hacer. Es una espiritualidad matizada y enriquecida por su devoción a Jesús Sacramentado, a María Inmaculada, San José y Santa Teresa de Jesús. Espiritualidad que tiene como rasgos característicos: la humildad, la alegría, la laboriosidad y el amor.
· Jesús Sacramentado: Centro de su vida y fuente inagotable que alentaba su unión con Dios y su entrega a los hermanos/as. La oración ante el Santísimo se convirtió en acicate de su propio proceso vocacional.
“Su vida de unión con Dios estaba alimentada por la intensa devoción eucarística, de la que sacaba fuerzas para el gobierno del Instituto” (Testimonio de una Hermana).
“Procurarán tener una especialisima devoción al Santísimo Sacramento” (Consejo de la Madre Juana María Condesa a las Hermanas).
· María Inmaculada (Patrona de la Congregación): En la Virgen Maria, descubrió el modelo más perfecto de consagración plena y en totalidad a los planes de Dios. Desde su adolescencia profesó la Esclavitud Mariana. También fue secretaria de la Archicofradía de las Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús.
“La devoción a la Virgen fue especialísima en ella, a quien se lo encomendaba todo: la obra, la casa, todos los asuntos…” (Testimonio de una Hermana).
De su devoción a la Virgen surge el nombre del Instituto: Esclavas de María Inmaculada .
Esclavas: Vaciamiento de sí mismas, para que Dios sea tenido como único Señor.
María: Mujer, modelo más acabado de consagración a Dios.
Inmaculada: Gratuidad en nuestra vida y en nuestro apostolado.
· San José (Copatrono de la Congregación): De su devoción a San José se desprende una espiritualidad josefina; que conecta con la misión específica de la Congregación: el servicio al mundo obrero, teniendo la laboriosidad como forma de encarnar la experiencia del Espíritu desde una dimensión humana y humanizadora del trabajo. Desde la humildad y el silencio, San José se constituye en camino para llegar a Jesús, el cual era conocido como El Hijo del Carpintero (cf. Mt. 13,55).
“Todos debemos sujetarnos al trabajo con gusto no solo porque es ley y debemos cumplirla, sino porque es virtud que practicada debidamente es semilla que produce todo género de virtudes” ( Juana María Condesa).
· Santa Teresa de Jesús (Copatrona de la Congregación): Al igual que el resto de su familia Juana María perteneció a la III Orden del Carmen. El conocimiento progresivo de la mística Doctora tuvo una especial incidencia en su vida, tanto en su camino de unión con Dios, como en su afán de llevar a Dios a otras personas. En Santa Teresa descubre una cierta pedagogía para avanzar en el camino del Espíritu.
Su luz fue la fe; su fuerza la esperanza; su alma el amor .
Así expresan los Teólogos Consultores la vivencia que de las virtudes teologales tuvo la Madre Juana María, definiéndola como: mujer bíblica, llena de coraje en las elecciones y evangélica en las obras.