Mujer justa, alimentada por su fe
“A Juana María no se le debe incluir entre los líderes sindicales o políticos. No la movían las ideologías en boga, bien sea colectivistas, anarquistas o liberales. Ella era sobre todo una mujer de fe, de fe viva y operante, de fe en Cristo y en su mensaje. El seguimiento de Jesús ocupaba la primacía y la preferencia en todo. Esta fe viva, sinceramente sentida y gozosamente aceptada, la empujaba a remediar, con los medios a su alcance, las necesidades de los demás”.



